¿Y después de la primavera?

Human Development Index of Mena Countries at 1990
Human Development Index of Mena Countries at 2010 One Year Before the Arab Spring
Todos los grandes medios occidentales se hicieron eco de una serie de protestas populares que se propagaron por Oriente Medio y el norte de África entre 2011 y 2013. No tardaron en ser conocidas como las Primaveras Árabes.

En un plazo tan corto tiempo, se destituyeron presidentes, hubo golpes militares, se ejecutó a líderes y se iniciaron guerras civiles en Egipto, Túnez, Yemen, Siria, Irak y Libia; los países que más sufrieron y sufren el impacto de las primaveras.

Human Development Index of Mena Countries at 2014 After the Arab Spring

Al observar el Índice de Desarrollo Humano (IDH) en cada país de la región, hay algo que salta a la vista inmediatamente, y es que curiosamente, allí donde hubo un alzamiento popular, ha empeorado. No solo eso, si no que además, se ha impulsado en los países fronterizos. Otro detalle a tener en cuenta, es que los países perjudicados son los más cercanos a Irán y reticentes con Arabia Saudí e Israel.

De este modo, los países más afectados han sido Libia, que tras la muerte de Muamar Gadafi el país ha quedado sumido en el caos y Siria, que todavía sufre una cruenta guerra en la que intervienen de manera directa e indirecta los principales actores de la comunidad internacional.

“En un plazo tan corto tiempo, se destituyeron presidentes, hubo golpes militares, se ejecutó  a líderes y se iniciaron guerras civiles”

Túnez es el único país que ha podido mantener la estabilidad. Sin embargo, de una manera muy frágil y costosa, ya que las semillas que dejó el fundamentalismo islamista en 2011 junto a las dificultades económicas por las que pasa el país, han hecho que el Estado Islámico comience a proliferar y se convierta en una amenaza cada vez a tener más en cuenta.

Analizando la tendencia de crecimiento del IDH en los diferentes países, se puede observar cómo 2011 supone un punto de inflexión donde empieza un decrecimiento que todavía no se ha logrado revertir.

En el ranking internacional que crea Naciones Unidas para clasificar cada país dependiendo de su IDH, desde 2009 todos los países que vivieron la Primavera Árabe se han perdido posiciones:

Túnez ha perdido 1 puesto, Egipto 3, Libia 27, Yemen 8, Siria 15 e Irak 2.

Esto sucede mientras Arabia Saudí e Irán suben 10 y 7 puestos respectivamente.

Las Primaveras Árabes han supuesto además, el despertar de un problema que si bien ya existía en el territorio, tras 2011 ha crecido de una manera exponencial y descontrolada: el terrorismo.

La proliferación de grupos yihadistas y su asentamiento formal en Siria en forma de Ejército Libre Sirio y aliados, la aparición del Estado Islámico, y los resquicios ideológicos y religiosos de las revoluciones islamistas conocidas como Primavera Árabe, han sido la chispa que ha prendido la mecha. Estos últimos años, el terrorismo se ha convertido en el arma psicológica por excelencia de los salafistas, y se ha perfeccionado de tal modo que en Siria e Irak cumple una función militar muy importante.

El futuro no augura ser más positivo, y es que la inestabilidad y las guerras continúan. Hay que añadir a esto que la tendencia del consumo de electricidad por persona tiende al decrecimiento. Que cada vez sea más difícil para la población civil el uso de algo tan básico como la luz es solo una muestra de la catástrofe humanitaria que viven estos países.


(número de nacimientos por cada 1000 personas y número de muertes por cada 1000 nacimientos)

Sin embargo a pesar de las adversidades y la situación de guerra en Yemen, Siria e Irak, es de remarcar la velocidad a la que se sigue reduciendo la mortalidad del bebé al nacer. No obstante, la inseguridad ha provocado que a excepción de Egipto, caiga el número de nacimientos.

Esta reducción del número de partos se vuelve un problema cuando debido a los bombardeos, las bajas en el frente y las víctimas de los cada vez más asiduos ataques terroristas, crece el índice de mortalidad de la población en edad reproductiva. La consecuencia más directa sería una sociedad envejecida y azotada por los males de la guerra, que tendría que lidiar además de con serios problemas socioeconómicos, con un desequilibrio demográfico.

De aquellas románticas revoluciones con las que abrían todos los medios ya solo queda el polvo que sigue a la destrucción. Los únicos beneficiados de las Primaveras Árabes fueron los grupos yihadistas que aprovecharon las crisis y el apoyo de potencias extranjeras para ganar fuerza y establecerse, y sobre todo, las potencias occidentales y sus aliados en el territorio, que ganaron hegemonía tras la caída de los gobiernos que se la disputaban.

De la primavera solo quedaron las tormentas

Todos los datos han sido extraídos de World Bank database, el informe de Naciones Unidas sobre el Índice de Desarrollo Humano en el mundo y Global Terrorism Database

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